lunes, 17 de mayo de 2010

Tokyo Magnitue 8.0.


En estos tiempos en los que innovar un argumento se ha convertido en algo tremendamente complicado; en los que las formulas que triunfan se repiten hasta la saciedad, se suceden remakes y segundas partes de series y el nivel de los guiones es cada vez más bajo; resulta gratamente sorprendente encontrarnos con obras como la que hoy trato. No creo que se la recuerde como la serie del año y dentro de unos años el otaku medio no se acordará de ella, pero la historia que se nos presenta en Tokyo Magnitude 8.0. es ante todo original.


Ya desde el principio el argumento de esta obra del Estudio BONES se nos presenta como un estudio verídico sobre las consecuencias que podría tener un terremoto de magnitud 8.0. en la ciudad tokiota; y esto se refleja en el mensaje introductorio de cada capítulo anterior al opening. No se hasta que punto la realidad podría superar a la ficción y como podría afectar un terremoto de estas características a una ciudad en principio tan bien preparada para este tipo de cataclismos como es Tokyo. No entiendo de seísmos. Lo que está claro es que la sensación de catástrofe que se respira en cada uno de los capítulos resulta bastante real y en principio lógica. El espectador podrá ver como zonas y edificios emblemáticos de la capital japonesa quedan devastados, lo cual me hace pensar que si a un servidor en ocasiones las escenas le resultan dramáticamente espeluznantes sin conocer la ciudad, como podría afectar al aficionado japonés el desarrollo de esta serie.


Esta catástrofe se nos presenta bajo la visión de dos niños, Mirai Onozawa y su hermano Yûki, los cuales estaban visitando una exposición de robots en Odaiba cuando el cataclismo ocurre. Los hermanos que deberán volver a su hogar en Setagaya, se encontrarán con la ayuda de Mari Kusakabe, una mujer adulta que también se encontraba en la misma región cuando el terremoto ocurre y que quiere llegar junto a su pequeña niña y su madre, los cuales se encuentran en Sangenjaya, de camino al hogar de los niños. Rápidamente Mari se responsabilizará de la seguridad de estos y antepondrá su protección a su deseo de saber como se encuentra su familia, ya que el transporte y las comunicaciones en la ciudad son nulos. De camino a su objetivo el trío se encontrará a otros personajes y vivirá las desgracias y desventuras de estos, además de encontrarse con numerosos inconvenientes relacionados con el terremoto; réplicas, derrumbamientos, incendios y muerte. Mirai representa la figura del adolescente incompleto, decepcionado del mundo y sin demasiados deseos en él, sin embargo durante el viaje se verá contagiada por el espíritu alegre y esperanzador de su hermano pequeño y desarrollará un espíritu protector hacia él que al principio carecía.


Este viaje se desarrollará a través de 11 capítulos en los que los protagonistas deberán superar sus miedos a lo que pueden encontrarse una vez lleguen a sus casas y a vivir en la tragedia en la que se ven envueltos. Tokyo Magnitude 8.0. no es una historia feliz, no desarrolla un mundo de esperanza y sobretodo los acontecimientos que presenta no son para nada predecibles. Como expreso en la introducción, su mayor fuerte es la originalidad del argumento. Sin embargo de la mitad de la serie hacia adelante, la odisea esperanzadora de nuestros protagonistas cambia radicalmente para presentarnos tragedia y momentos melodramáticos realmente espeluznantes.


En lo que la animación se refiere, el estudio BONES nos presenta un diseño de personajes bastante simple y en ocasiones pobre, el cual conjunta a la perfección con un desarrollo de escenarios sublime y visualmente atractivo. La serie quizás se ve un poco afectada por ser la sucesora en la franja horaria de la magnifica Higashi no Eden, no siendo, en mi opinión, tan impactante como esta, sin embargo Tokyo Magnitude 8.0. no cae en el burdo concepto de serie actual, lo cual ya desde mi perspectiva la hace bastante buena.


En conclusión, para todos aquellos que quieran disfrutar de una serie realmente sorprendente, con una concepción original y un plantel de personajes bastante real, Tokyi Magnitude 8.0. es de obligado visionado. Eso sí, absténgase aquellos de lagrima fácil, ya que ante todo la serie es el retrato de la tragedia que genera un terremoto a gran escala.



TOKYO MAGNITUDE 8.0.

Estudio: BONES.

Director: Masaki Tachibana.

Guionista: Natsuko Takahashi.

Emisión: 9 de Julio de 2009 – 17 de Septiembre de 2009.

Canal: Fuji TV.

Número de episodios: 11.

Valoración personal: 7.




domingo, 8 de noviembre de 2009

K-On!

Un amigo mío me ha comentado en más de una ocasión que tengo un criterio bastante especial a la hora de analizar series, y que por lo general me gusta casi todo. No se hasta que punto podría ser cierta esa afirmación, pero si es verdad que suelo disfrutar con casi cualquier anime que veo, aunque mi cabeza fríamente me diga que esto que estoy viendo no es para nada lo suficientemente bueno como para que me guste. Así que en esta nueva etapa del blog quería empezar hablando de la que, desde mi punto de vista, es la decepción del año; la última serie de Kyoto Animation (con permiso de ese bodrio de experimento llamado Suzumiya Haruhi segunda temporada, del que ya hablaré en otra ocasión); K-On!


Yui Hirasawa es una estudiante de primero de preparatoria, que como en muchos otros animes no sabe a que club extraescolar unirse. Al final terminará uniéndose al K-On Bu, el Club de Música Ligera, al que pertenecen Ritsu Tainaka como líder y baterista, Mio Akiyama al bajo y Tsumugi Kotobuki a los teclados. Yui deberá aprender a tocar la guitarra (ésta se une al club sin saber tocar ningún instrumento y sin la menor idea de lo que se hace en este) para que el K-On Bu cumpla su objetivo principal; consolidarse como grupo y terminar tocando en el Budokan.


Lo primero que me llamó la atención de este anime (a mi y prácticamente al 80 % de la gente que lo haya visto) es su magnifico ending; Don’t Say Lazy, interpretado por las seiyuus de las protagonistas, el cuál en su versión TV evoca una estética muy videoclip que te hace pensar que realmente las chicas conseguirán el propósito del argumento. Salvando las distancias dentro del género musical que se plantea, en un principio la serie me recordaba a lo ya expuesto en el magnifico argumento de Beck, en mi opinión la mejor serie que desarrolla el género musical; véase, protagonista al que nunca le ha interesado la música en absoluto pero con un gran potencial y fuerza de voluntad que le harán destacar como músico y un grupo en conjunto que tras muchas penurias conseguirán triunfar en el sector, o por lo menos dar que hablar.

Nada más lejos de la realidad, rápidamente este buen argumento se difumina para desarrollar una serie de sketches humorísticos potenciando las personalidades tópicas de cada uno de sus personajes. Yui encarna el prototipo Kawaii, personaje de personalidad y diseño entrañablemente adorable, de carácter infantil y atontada, Ritsu es la alocada del grupo, del que partirán la mayor parte de las situaciones cómicas con su interacción con Yui y sobretodo con Mio. Mio rezuma Moe y Tsunedere a partes iguales por todos sus poros; convirtiéndose probablemente en la gallina de los huevos de oro de los dibujantes de Doujins durante los próximos años. Mención aparte me parece el caso de Tsumugi. Al ver a este personaje, irremediablemente no puedo dejar de recordar a Miyuki Takara de Lucky Star, serie del mismo estudio, tanto en personalidad como en diseño (chica de familia rica, ingenua y de formas voluptuosas). En conclusión,K-On! presenta un modelo de personajes ya utilizado en varias series (incluso del mismo estudio) y orientado al Fan Service. A las protagonistas habría que añadir al quinto miembro del club que se unirá en el segundo arco argumental de la serie (¿una serie de 13 capítulos con varios arcos argumentales?) Azusa Nakano, una versión de Mio más pequeña; a Ui Hirasawa, la hermana responsable de Yui y sobretodo al que para mi es el mejor personaje de la obra, Sawako Sensei, la profesora de música de las chicas y manager del club, de doble personalidad y obsesionada con el cosplay. Un casting no del todo malo y con diseños muy vivos y agradables, pero al que le falta algo.


Porque en trece capitulos K-On! no te cuenta absolutamente nada. Los capítulos se desarrollan en como las chicas en vez de ensayar se pasan las tardes tomando pastelitos y té, en como intentan solucionar esto preparando unos campamentos de verano en alguna de las casas que tiene Tsumugi cerca de la playa y en las que al final no ensayaran y se pasarán enseñando modelitos de bikini durante todo el capitulo y en como a última hora y en vísperas de la semana cultural del instituto les entrarán las prisas para preparar una actuación en condiciones Toda esta interacción de hechos se repetirá dos veces en la serie (con y sin Azusa).Si bien es cierto que las situaciones cómicas bien me hicieron reír en alguna ocasión, según avanzan los capítulos (y teniendo en cuenta su duración esto resulta relativamente pronto) la serie resulta repetitiva y difícil de seguir.


Aunque el diseño de los personajes es agradable y fluido, se nota un bajón considerable en la animación respecto al magnifico trabajo de hace un par de años con la magnifica Suzumiya Haruhi o dentro de su simplicidad con Lucky Star. Mucho se ha hablado este último año de una restructuración de animadores y directivos dentro de Kyoto Animation que puede haber afectado al nivel de animación de esta; sin bien es cierto que la segunda temporada de Haruhi presenta una animación mucho menos fluida que su antecesora y que muchas veces cuando estás viendo a Haruhi parece como si estuvieses viendo el diseño de Yui.


La música queda relegada a un segundo plano, y realmente deseas que las chicas se tomen en serio el asunto para ver hasta donde pueden llegar. Al anteriormente comentado ending hay que añadir un más que correcto opening Cagayake!GIRLS y alguna de las interpretaciones del grupo en sus actuaciones en la semana cultural, como por ejemplo Fuwa Fuwa Time.


En conclusión, podría definir K-On! como una serie absolutamente 5, que no destaca ni desentona en ninguno de sus aspectos. Bien es cierto, que está basada en una serie de manga que a día de hoy solo cuenta con dos tomos recopilatorios, y que a la ya confirmada OVA que saldrá a principios del año próximo, tendremos más K-On!, pero mucho me temo que estas chicas jamás llegarán al Budokan y que probablemente jamás toquen más allá del escenario de su instituto o de la plaza mayor de su pueblo.




Bienvenidos... de nuevo.

Bueno, aquí estamos otra vez. Con más ganas, fuerza, y sapienza, disupuestos a retomar otra vez este experimiento llamado The Real Dictionary Shoot, que hace más de un año abrí pero que por vagueza, y falta de motivación terminé abandonando.
Bienvenidos nuevamente a, The Real Dictionary Shoot.